Extendiéndose por los
caminos de mi existencia fluye una niebla, temblorosa, tibia y tímida, extendiendo sus dedos a través
de los valles, cubriendo los lagos con un manto de gasa translucido y blanco.
En el estado extraño de
sopor que me embarga , mi vuelo se vuelve vago y monótono, rutinario y gris. En
los tiempos inciertos, donde un corazón va ciego y a tientas, queriendo ver
latidos nuevos que le den fuerza. Buscando un ritmo extranjero, un ritmo pleno
con el que despertar y asi poder a la niebla apartar. Me reclama a golpes, golpes
de voluntad
¡Despierta insensata,
despierta atontada! Dame una señal tras la cual pueda avanzar, pues por mas que
busque y anhele, por mas que ansie y espere nada encuentro, mios no son los ojos, ni mio el sentido.
El sueño psíquico, somnolencia
viciosa de rutina y tedio, me impide volcar mis otros sentidos y volverme un
depredador activo. La pereza y tristeza es grande, como una gaviota voy volando,
sin puerto y sin hogar, en medio de un bosque negro, sin sol que me alumbre,
con esta niebla cansada que me hiela las entrañas.
El corazón harto de
esperar, pidió parlamento con los ojos, tratando de poder la situación cambiar.
Los ojos cansados
estaban, vacios y huecos, nublados y enrojecidos de tanto buscar, que se
acabaron por agotar.
- Quisiera un
latido nuevo, un ritmo al que poderme acoplar
- Solo eso
quereis?
- Os parece
poco, o quizás no entendeis que lo que busco es algo tan grande, tan pleno, que
solo de imaginar da miedo, acongoja mis venas, las abre y las cierra, me
acelera y me frena, algo tan vivo que por no tenerlo moriré en breve de pena.
-No entendemos
de miedo, de pena, eso son cosas vuestras, oh corazón. Pon tu peticion en
cuarentena, pues muchos antes que tu quisieron nuestros servicios.
- Pero lo mio
es mas importante, es mas prioritario! Sin latidos, sin bombeo no hay vida ni
movimiento!
- Mira musculo egocéntrico,
antes que tu vino a pedirnos ayuda el oído, estaba cansado de escuchar risas
tontas, sin sentido, nos dijo que la voz ya no le gustaba, que no tenia ritmo,
que la sonrisa había perdido su chispa. Despues de el, vino la piel y nos dijo
que estaba cansada de temblar con el tiempo, que ya no recordaba estremecerse
de otra forma. Y al final vino a vernos el cerebro.
- El cerebro?
Ha venido el cerebro antes a veros
- Si,
desconfiado. A nosotros también nos sorprendió. Vino y simplemente nos dijo, “quiero
que me encontréis una empatía”, y claro, nosotros le preguntamos extrañados:
Una empatía? Y Como es una empatía? Porque la piel me pidió un no-frio, el oído
un sonido que no conoce, y tu nos pides….una empatía? Y ahora, para mas confusión,
vienes tu y añades….que quieres un ritmo? Un latido?
- Vaya, creo
que entonces ninguno de nosotros tiene claro lo que quiere encontrar, ya que
nuestros sentidos limitados están a ciertas cosas en particular.
- Si, y
nosotros cansados estamos, de no poder descansar.
El corazón apesadumbrado volvió
a su lugar, y ya calmado entre latido y latido…una idea comenzó a circular.
-Que quiero….que anhelo –y
esa idea tan general, la empezó a inyectar en toda la superficie corporal.
El cerebro, que desde
arriba de todo se tiene que enterar, a todos los sentidos y al corazón hizo
acallar.
- Callaos
todos, escuchad. Aquí soy yo el que tiene que hablar.
- Tu oído,
para que quieres oir una risa, para reir? Si tu solo sabes escuchar.
Tu piel,
quieres temblar? Presión y temperatura, poco mas puedes captar.
Y ahora
tu corazón, que te pensaba mas capaz, pides un latido? Si ni el tuyo eres capaz
de regular, que lleva tiempo en posición stanby.
Ahora os
digo, a todos, dejadme que os explique lo que quereis, pues solo la entelequia,
la integración, que es para lo que sirvo nos podrá a todos ayudar.
Ahora
estamos bien, estamos en equilibrio, sabemos lo que queremos, pues tras tropiezos
y desconciertos, nuestras preferencias y sentiemientos vamos construyendo.
Tu oído,
quieres una sonrisa, una voz, tal que al entrar por tus tímpanos y llegar a mi
por el nervio auditivo, lleve al corazón un palpito que de lugar a una leve vasoconstricción
en la piel..y se estremezca de frio.
Y ante esa gran revelación,
cada parte de mi cuerpo sufrió una conmocion! Por un momento el corazón se encogió,
mis musculos se contrajeron, perdi el equilibrio y casi muero. Pero tras ese
breve pero revelador pensamiento, se me abrió un nuevo cielo.
Y llego un dia que los
ojos cansados, los oídos sordos, el corazón bajo minimos, todos hartos pero
esperanzados, recibieron a un extraño.
Los ojos no pudieron ver,
solo letras y letras, asi que simplemente al cerebro lo remitían; los oídos nada
escuchaban mas que mi risa, y al cesar las letras mi piel un dia se encogía. Con
todos estos acontecimientos, el cerebro formulo un pensamiento.
-
Los oídos contentos
están de poder mi risa escuchar, y la piel satisfecha también está, que he de
hacer para poderlo comprobar?
En un milisegundo todo mi
ser se aplaco, pues la fuerza de mi voluntad a todos quiso silenciar, y quizás a
todo lo externo, a todo mensaje o percepción pudo anular. Y al único que no
pudo olvidar, fue al sonido que mi cuerpo no podía acallar, al corazón.
- - Vamos corre,
y llora después! Dejame a mi pensar por una vez! Esclavizados y aburridos
tienes a los ojos, que solo letras ven, los oídos algo mas contentos están pues
ya no solo se escuchar, si no que alguna vez han oído algo mas, la piel ya quejándose
se halla, pues tanto frio no es buano para nuestras entrañas. Y yo me acelero y
que paro, a veces puede que me den leves infartos!
Tu
quieres una empatía? Estupido órgano ingenieril, tanto quieres integrar que
cuando sientes algo que no puedas controlar, huyes y lo alejas para que asi no
te pueda dañar? Si al final es a mi al que le hacen daño! No me protejas, que
me quiero arriesgar!
- - De que me
hablas corazón, si cada vez que te encoges, cada vez que tiemblas de toda esa información
sufro por que te rompas y no volver a escucharte.
- - Dejame
pararme, dejame correr, se que quiero un cambio y si lo quiero es porque tu lo
piensas y yo asi lo siento. Porque las letras entran, la risa la escuchas y de
tanto pensar en ese cambio en eso que tanto anhelas, me encojo, me paro, me
abro y bombeo. Todo es tu culpa cerebro, y con eso tienes que pelear.
“Oye que si, que voy a
Lisboa”